sábado, 3 de noviembre de 2012

Cataratas sobre libros de texto

RIMA XXX

"Asomaba a sus ojos una lágrima,
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino; ella, por otro;
pero, al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: -¿Por qué callé aquel día?
Y ella dirá: -¿Por qué no lloré yo?"
Bécquer.

Llueve sobre mojado.

Hace frío, mucho frío, la Niña con sus quince años y su cazadora beige se abraza a sí misma para entrar en calor y se aprieta contra el duro plástico de la marquesina. Escruta a través de la fina película de lluvia que cae a su alrededor, calle arriba, paciente y segura de la pronta llegada de su autobús, mira el reloj.
Dos años después la Niña ya no lleva cazadoras beige ni se contenta con abrazarse sola; caperuza echada, dedica a la calzada una de sus mejores y más ensayadas miradas de desolación. Las manos suavemente colocadas a ambos lados de su asiento, con delicadeza no vaya a ser que moleste a alguien, se le escapan respiraciones trabajosas entre los labios. La lluvia ya no cae en forma de calabobos, una verdadera tromba de agua lucha por abrirse camino junto a la acera y le moja los pies desconsideradamente. La Niña mira el reloj, sigue mirando el reloj, cada vez menos segura de que el dichoso autobús vaya a hacer acto de presencia pero igual de paciente. Se le ha olvidado cómo se lloraba, no consigue sacar lágrimas de su mirada, y la tristeza solo se manifiesta en ese mirar apesadumbrado al que ya el mundo está acostumbrado.


La Niña vuelve a mirar el reloj, se cala la caperuza roja y decide ir andando, dejando que la lluvia le acaricie las mejillas, dulce consuelo.
Mucho me temo que sigo siendo la misma cría...

viernes, 2 de noviembre de 2012

Entre brujas de mentira y fantasmas varios.

No nos dejamos de tonterías, risas de cuatro de la mañana y legañas a las dos de la tarde son y serán nuestra carta de presentación, y eso es lo que yo quiero, comida china en exposición sobre la mesa del salón y películas de los cincuenta en la televisión, escrutar con el telescopio a plena luz del día, comer las uvas el 2 de enero y atragantarme con los cuartos, ir de etiqueta al cine y en vaqueros a una boda, nada es comparable a levantarme a las ocho de la mañana y que el vacío a mi lado sea el tuyo, ya no sabré dejar de hacer sándwiches para dos y de dejarme el dentífrico sin tapa.

Hacía tiempo que Octubre no me traía mariposas.
Sacudes la cabeza sin mirarme y sonríes.
No sé cuántas sonrisas más necesito.



"-¿Qué tiene eso de malo?
-Pues tiene de malo unas 37 cosas, empiezo:...
-¡NO!¡No empieces a enumerar o te comerás el asfalto!"