miércoles, 18 de enero de 2012

Aún no sé decirte que no.

Pero, ¿cómo...? Si estás ahí, apoyado en la verja de la piscina, fingiendo que es por casualidad, como tantas veces antes, como siempre.
Hacía mucho que tenías ganas de venir, me confiesas mientras sonríes y te pasas una mano por el pelo, tienes muchos recuerdos de este portal. Estoy muy callada, comentas mirándome extrañado, te fulmino con la mirada y te ríes. Nadie puede negar todas las cosas que han cambiado, me recuerdas que aún te debo un beso,
Qué frío hace, me agarro a tu abrigo apretándome contra ti en tanto que bajamos Arturo Soria hasta donde nos alcancen los recuerdos. Y seguimos así, juntos, solos, en todos los sitios que nos parecieron el Edén aquel tiempo, y qué le vamos a hacer si la vida cambia, y cómo vamos a evitar que haya pasado el tiempo, y cómo, joder, joder, cómo voy a evitar quererte...



<No son más que palabras tontas para evitar decir la verdad: "ya no me gustas"

jueves, 12 de enero de 2012

Que las cosas malas casi parecen buenas a tu lado.

Tú y yo seríamos de esos, de esos que no son como ningún patrón. Nos cogeríamos del dedo meñique para que no nos separase la carretera y mandaríamos un beso -pero solo uno- por una tarjeta postal dirección nuestro buzón de cartón a prueba de lluvias. Además nuestro día especial sería los martes, porque joder, ya va siendo hora de que le quite el gafe. Y la lluvia el granizo puede ser nuestro fetiche. Un beso que te deje los dedos engangrenados, ¿a que mola?
Podemos quedar todos los sábados en Alonso Martinez. Te preguntarás por qué, ¿y por qué no? 
Y podríamos ir al bar de la esquina de la canción de Pereza. Y tener un amor de quince días. O de quince vidas. Ya sabes, en ese bar que hace esquina con la Calle Mayor. Lócamente enamorados, estúpidamente drogados, arrasadoramente reconquistados. También podría darte tu primer beso de Lunes. Porque te daría un beso el lunes. Y el martes, y el miércoles, y todos los días. Pero solo uno.


<Habríais podido tener una historia increíble.
Ahora, cúrratelo.

martes, 3 de enero de 2012

Aquellas cosas que no viviste vuelven hoy para decirte "quédate un ratito más".

Ese maravilloso momento, las luces, los aplausos, los gritos, las risas, la música, el movimiento, los colores y en medio del barullo la última campanada no le llega a la suela de los zapatos en esplendor a nuestro beso, tu cuerpo contra el mío, el ruido y como escenario la Puerta del Sol, yo que bebo de ti, tu que respiras de mí, mis uñas que se aferran a tu abrigo, tus dedos que se pierden en mis mechones, la gente que nos mira, los jóvenes divertidos, los mayores escandalizados, los dos que sabemos a vodka y a uvas, me miras y me recuerdas en un grito que fue culpa mía.


+ Si me echas de menos, ya sabes donde estoy...
- Sí, vale
+ Estaré esperando.
- Yo también.